viernes, marzo 1, 2024
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ABREN NUEVAMENTE ALTAR DE LOS CRÁNEOS ESCULPIDOS EN CHOLULA

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) abrió en esta Temporada de Muertos la tumba prehispánica conocida como el Altar de los Cráneos Esculpidos, ubicada en la cima del Tlachihualtepetl, para que descendientes de los antiguos cholultecas colocaran una ofrenda con los elementos que consideran originales.

Alrededor de la ventana arqueológica que protege los restos de una pareja que murió hace aproximadamente mil años, integrantes del Consejo Nacional de los Pueblos Originarios y colaboradores del INAH rindieron tributo a los difuntos con alimentos que se consumían antes de la conquista.

Sobre el suelo, enmarcado por cempasúchil, dejaron platos y jarros de barro con quelites con charales y acamas (frijoles tiernos con corazones de nopal), ayocotes y atole agrio, preparados por un cocinero de San Bernardino Tlaxcalancingo, junta auxiliar de San Andrés Cholula.

También, colocaron maíz y cacao que era la moneda de cambio de entonces, además de guayabas y algunas calabazas.

Los visitantes recibieron una explicación de Jaime García Tochihuitl, promotor cultural del INAH, quien mencionó que los antiguos cholultecas celebraban el Huey Micahilhuitl, la Gran Fiesta de los Muertos. “Ellos no hacían culto a la muerte, ellos celebraban la vida, a través de las enseñanzas que nuestros muertos nos dejaron”, resaltó.

García Tochihuitl comentó que dentro de la ventana arqueológica se encuentran los restos de un caballero y una doncella, posiblemente de entre 13 y14 años, enterrados con sus utensilios y aditamentos de cocina y caza, que al parecer fueron sacrificados para llevar un mensaje a sus deidades.

A su lado, agregó, se observa también algunos huesos y una mandíbula de xoloitzcuintle que se creía ayudaba a los difuntos a cruzar hacia la otra vida.

PORQUE SE DENOMINA ALTAR DE LOS CRÁNEOS ESCULPIDOS

El Altar de los Cráneos Esculpidos permaneció cerrado al público los últimos cinco años por mantenimiento y la pandemia. Según el INAH, se trata de un templo en miniatura que tenía empotradas tres réplicas de cráneos humanos hechos de barro recubiertas de estuco.

Enfrente del templo hay un pequeño banco que posiblemente fue un momoxtli, es decir un altar o plataforma baja que se levanta en medio de los patios prehispánicos. En el interior se encontraron dos esqueletos humanos bien conservados y colocados en posición flexionada.

La mujer tenía como ofrenda dos comales, tres ollas, un malacate para hilar, dos agujas de hueso y un pequeño alfiler de cobre.

El hombre tenía vasijas de cerámica, un vaso silbador, puntas de flecha de obsidiana, una mandíbula de perro y un fragmento de hueso con muescas laterales llamado omichicahuiztli que según los cronistas coloniales era un instrumento musical usado en las ceremonias de los guerreros.

Por el estilo de las vasijas ofrendadas, los arqueólogos suponen que la tumba debió construirse entre los siglos X y XII de esta era.

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