viernes, marzo 1, 2024
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Pese al ‘chapulineo’, Sauri no consigue presidir la Cámara

La elección de la presidencia de la mesa directiva en la Cámara de Diputados no se logró en los tres últimos minutos de la votación nominal, cuando en la bancada de Morena 25 de sus integrantes modificaron el sentido de su decisión favorable a la planilla que encabezaba la priísta Dulce María Sauri Riancho, y optaron por la abstención.

Así, el acuerdo entre los coordinadores parlamentarios para una nueva integración de ese órgano de dirección no se consolidó, y Laura Rojas (PAN) se mantendrá en esa posición hasta el 5 de septiembre. Este martes recibirá y responderá el segundo Informe de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Para elegir a la mesa directiva se requería el aval de 302 de los 454 diputados presentes en el salón de sesiones, y así alcanzar la mayoría calificada.

La instalación del periodo ordinario de sesiones tenía como objeto elegir a la nueva mesa directiva, pero ante el resultado, los coordinadores deberán construir una nueva propuesta que se someterá a consideración del pleno el sábado.

Antes de la votación, René Juárez Cisneros, coordinador de los priístas, ofreció la mano tendida a la bancada de Morena, e hizo un reconocimiento a la postura presidencial de que no se debe maniobrar para hacerse de un cargo público: coincidir no es sucumbir. Saludo la expresión del presidente Andrés Manuel López Obrador, de respeto a la legalidad. Muchas veces he estado en contra de sus ideas y propuestas, (pero coincido en que) la legalidad debe estar por encima de cualquier ambición personal desmedida.

Su compañero de bancada Enrique Ochoa Reza anticipó que el tricolor seguirá buscando consensos. El PRI ha propuesto tres mujeres talentosas, Dulce María Sauri, Sara Rocha y Martha Garay; por ellas, previamente, el pleno ha votado en favor y han cumplido con gran prudencia, tolerancia y respeto a la convivencia parlamentaria.

Al someterse a la votación el acuerdo de la Junta de Coordinación Política para que el PRI presidiera la mesa directiva, se convocó a votar, en cinco bloques, a los 454 diputados que llegaron al Palacio Legislativo.

En los cuatro primeros la balanza favorecía el acuerdo, pero en el transcurso del quinto la cosa cambió. El apoyo sumaba 296 votos a favor a la planilla, seis debajo de los requeridos.

En su turno de votación, el coordinador de Morena, Mario Delgado, lo hizo en abstención y algunos de sus compañeros cambiaron el sentido de su voto: en los dos últimos dos minutos las expresiones en favor bajaron a 278; otros 112 sufragaron en contra –de ellos, 72 de Morena y 40 del PT.

Entre los diputados de Morena que votaron en abstención (63) se encuentran Tatiana Clouthier, Erasmo González, María de los Ángeles Huerta, Hirepan Maya, Carmen Medel, Adela Piña Bernal, Arturo Pérez Negrón (quien hasta hace un mes militaba en el PES), Geraldine Ponce, Graciela Zavaleta, Guillermina Alvarado, Rafael Arvizu, Reyna Celeste Ascencio, Juan Ángel Bautista y Saúl Huerta.

Al inicio de la votación, desde las curules del PAN, Martín López emitía gritos dirigidos a Gerardo Fernández Noroña: ¡Noroña quiere llorar! ¡Chilla Noroña! ¡Noroña, amigo, nadie está contigo!

La presidenta cameral solicitaba respeto y prudencia a los panistas que se expresaban contra petistas. En el último tramo de la votación, José Luis Montalvo (PT) replicaba: “¡Morena, vamos por dos abstenciones más… no se las dejemos tan fácil, vámonos al 5 de septiembre!” Cuando se cerró el tablero y se cantaron los números definitivos, Montalvo celebró: ¡eso es vergüenza, Morena! ¡Se la pelaron, PAN!

El PRI había dado por sentado que la pugna con el chapulineo del PT se había resuelto con otro malabar: desde su nueva dirigencia nacional, el PRD traspasó cuatro de sus diputados: Antonio Ortega Martínez –hermano de Jesús Ortega, fundador de la corriente de los chuchos–, Abril Alcalá, Guadalupe Almaguer y Jesús Pool, quien inició esta legislatura como diputado de Morena, después brincó al sol azteca y ahora es priísta de membrete.

Con ellos, el PRI sumó 50 integrantes y recuperó su calidad de tercera fuerza.

Las sumas y restas de diputados de un partido a otro fueron definidas por Pablo Gómez y Mario Delgado como un tráfico de personas, una maniobra en la que Morena no ha entrado y no entrará. Los legisladores son libres de participar en el partido que deseen.

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