sábado, febrero 24, 2024
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Alergia al polen

La naturaleza siempre es un remanso para el descanso y un respiro de aire puro para nuestros pulmones. Sin embrago, algo que también es un hecho es que la alergia al polen es una de las más comunes y a la vez molestas asociadas a las salidas al campo.

¿Qué es el polen?

El polen –de acuerdo a información compartida por el portal de especialistas alergólogos en Mérida– es un conjunto de granos diminutos que se encuentran en las flores y que están formados por las células masculinas del aparato reproductor de la flor. Es importante no confundir el polen, de tamaño diminuto y no perceptible cuando está en el aire, con las semillas de los árboles (conocidas coloquialmente como pelusillas), y que no causan ningún tipo de alergia.

El principal causante de las alergias primaverales es el polen de las gramíneas, unas plantas herbáceas con un polen altamente alergénico. Se calcula que en el mundo existen más de 700 géneros de gramíneas y unas 12.000 especias diferentes. Son plantas que se caracterizan por su flor, de forma alargada y delgada, conocida con el nombre de espiguilla.

Entre las gramíneas más conocidas encontramos el trigo, el maíz, la avena, el centeno o los pastos. Otro tipo de gramíneas son las consideradas ‘malas hierbas’, que crecen en los bordes de las carreteras o caminos, como las cañas o las plantas típicas que se usan para fijar las dunas en la playa.

El periodo de polinización de las gramíneas es muy amplio debido al proceso floración de cada uno de los géneros y especies de la planta. Es por este motivo, que la alergia a este tipo de pólenes, no solo aparece en primavera, sino que puede manifestarse en varias épocas del año.

¿Cómo se produce este tipo de alergia?

En determinados organismos el polen se percibe como una sustancia nociva que produce una inmediata reacción del sistema inmunitario como mecanismo de defensa.

La reacción del organismo en el momento en el que el polen penetra en las mucosas del cuerpo (nariz, ojos, garganta) provoca los típicos y conocidos síntomas de irritabilidad, picazón, congestión, etc.

Síntomas

Como apuntábamos, la alergia al polen se manifiesta en forma de rinitis: estornudos, picazón en los ojos y en la nariz, enrojecimiento de los ojos, lagrimeo o tos. Todos estos síntomas merman la calidad de vida de los afectados, impidiéndoles llevar una vida normal. En el caso de los niños y adolescentes disminuye su capacidad de aprendizaje, y en los adultos puede afectar la calidad del sueño y la concentración.

Es importante destacar que los síntomas se agudizan durante las mañanas, cuando los niveles de polen son más altos, así como en los días más cálidos y ventosos.

¿Cómo podemos prevenir la alergia al polen? 

Tras años de avances e investigación, actualmente existen una serie de recomendaciones que ayudan a mejorar la calidad de vida de aquellas personas que sufren alergia al polen:

– Es primordial conocer cuál es el tipo de polen causante de la alergia, para saber en qué épocas del año y en qué zonas geográficas la presencia de polen en el aire es más elevada.

– Mantener las ventanas cerradas para evitar la entrada de polen. Aprovechar los días lluviosos para ventilar las habitaciones, así como las últimas horas del día, cuando los niveles de polen son más bajos.

– Evitar las actividades al aire libre, sobre todo en zonas verdes, como parques, o jardines.

– Viajar con las ventanillas del coche cerradas.

– Tender la ropa en el interior, para evitar el contacto del polen con la ropa.

– Proteger los ojos con gafas de sol.

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